Después de varios años avisándolo, las faltas de ortografía son motivo de noticia en las calles del vertedero. En las oposiciones al cuerpo de maestros – celebradas recientemente en Asturias y Murcia – se han detectado errores garrafales. Hay alumnos que han escrito "abance", "vallena", "optener", "llendo", "xq" y otras barbaridades por el estilo. Desde la crítica, no podemos pasar de puntillas ante esta realidad. Es normal que alguien que no lee ni escribe, cometa faltas. Su escasa formación le impide ser disciplinado ante las exigencias de la RAE. No es normal, faltaría más, que personas con cultura y un grado universitario en la mochila, no sepan que "avance", por ejemplo, se escribe con "v". ¿Qué está ocurriendo?, ¿cómo puede ser que un opositor cometa faltas cuando escribe? Y lo peor de todo, ¿cómo puede ser que alguien que enseñará a otros a leer y escribir, no lo haga de forma eficiente? Detrás de este problema existe una nube de causas que lo provoca. Entre ellas, la IA y el mal uso de los móviles.
Hace años, en los pergaminos de este blog, denuncié el "lenguaje de wasap". Critiqué una relajación en el uso correcto del lenguaje. Lo que empezó como una jerga de móvil, se ha convertido en un callejón hacia la incultura. Las abreviaturas, los emoticonos y el corrector ortográfico contribuyen a la desintelectualización. De tal manera que, ante la ausencia de corrector, el opositor duda y comete errores. La lectura contribuye, pero no garantiza "escribir bien". Cada día, los alumnos redactan menos. Falta praxis. Tanta que, en ocasiones, algunos jóvenes se quejan de dolor de muñecas cuando ejercitan la escritura. Escribir mal deriva de una confusión mental. El escritor duda sobre las reglas del juego. No sabe, a ciencia cierta, si "avance" cursa con "v" o con "b". Y ante la duda, se cometen imprudencias. Tales imprudencias no son relevantes si se cometen en entornos no reglados. Ahora bien, no pasan desapercibidas ante exámenes de bachillerato o universitarios. Ante esta realidad, cabe que nos preguntemos: ¿qué medidas tomamos ante las fatas de ortografía? Esta pregunta fue la que lancé el otro día en "X".
Entre todas las medias, existe un consenso acerca de "tolerancia cero" ante las irregularidades del lenguaje. Antiguamente, en la era analógica, se cometían menos falas que ahora. Luego, la IA y los correctores ortográficos explican, en gran medida, lo sucedido. Un profesor, me comentaba que él prohibiría los correctores automáticos. Me decía que las aplicaciones no deberían dejar guardar, ni enviar, textos con errores ortográficos y/o gramaticales. Sin la muleta, los alumnos andarían solos y pisarían sobre terrenos seguros. Otro maestro jubilado, me comentaba que lo suyo sería volver a las sanciones de antaño. Sanciones como " <<copiar doscientas veces "avance" en un folio>>. Estas técnicas, que hoy suenan a severas, corregirían las palabras desviadas. Un desvío que, si no se corrige a tiempo, desembocará en futuro de letrados inseguros ante la tabula rasa. Para escribir bien se necesita pensar bien. Aunque salvemos la ortografía, necesitamos pensar por nosotros mismos. Y para ello, se precisa hilar argumentos y sacar conclusiones lógicas más allá de la IA.










